¿Sabías que el halcón peregrino casi se extingue en los setenta?

El halcón peregrino es probablemente una de las aves rapaces más unidas al hombre por diferentes lazos. Utilizamos a los halcones para acabar con plagas de otros pájaros y los amaestramos como compañeros para la caza o por el simple placer de poseer a un animal tan increíble, capaz de lanzarse contra sus presas a una velocidad de trescientos kilómetros a la hora.

Sin embargo, esta relación tan maravillosa entre humanos y ave estuvo a punto de truncarse en los años setenta, debido al uso de pesticidas basados en el DDT (dicloro difenil tricloroetano). Este producto se utilizaba en todos los pesticidas e insecticidas de la época, considerándose muy eficaz y seguro.

Pero pronto comenzaron a aparecer los primeros efectos secundarios y el primero de ellos tuvo que ver con los halcones peregrinos, que demostraron ser especialmente sensibles a esta sustancia. Su población comenzó a caer en picado en aquellos lugares en los que se utilizaba esta sustancia.

Pronto se vio que los halcones peregrinos no eran las únicas víctimas y se llegaron a presentar estudios que defendían que si no se dejaban de utilizar estos productos, en pocos años no quedarían pájaros en el planeta tierra.

Por desgracia, no fue hasta que se demostró que el DDT penetraba en la cadena alimenticia y podía afectar al hombre que se prohibió su uso. Para entonces, muchos miles de aves habían muerto ya en todos los lugares en los que se utilizaban estos pesticidas.

La parte buena de todo esto es que hoy es ilegal su uso y ya no se fabrican pesticidas que lo contienen. Y que gracia a esto se controla mucho más qué sustancias se utilizan para la fabricación de estos productos.

También es positivo el hecho de que se parara a tiempo su utilización y que hoy por hoy sea posible decir que los halcones se han recuperado y que sus poblaciones continúan estables en la mayor parte de los lugares.

Esto no es una victoria total, ya que estas aves, al igual que otras rapaces, continúan muy amenazadas por la acción del hombre, por ejemplo los tendidos eléctricos que atraviesan los campos en los que cazan o la captura ilegal de sus crías para el contrabando internacional.

Este último terreno es donde más se está trabajando últimamente para evitar que se comercie con los polluelos y se roben los nidos.


Exposición "Aves rapaces de Canarias"

Si vives en Santa Cruz de Tenerife o tienes pensado ir a pasar unos días durante el mes de mayo o antes del cuatro de junio estás de enhorabuena. El Museo de la Naturaleza y el Hombre de Santa Cruz de Tenerife acoge durante estas fechas la exposición itinerante "Aves Rapaces de Canarias" en la que se recogen trabajos de los fotógrafos especializados en temas de la naturaleza Jesús Miguel González Palmero y Nicolás Trujillo Martín.


Además de las fotografías también se presentará el libro que lleva el mismo título y que se podrá adquirir por parte de todos los interesados. Publicado por Ediciones Turquesa, el libro recoge ciento setenta imágenes de aves rapaces de Canarias en su entorno que han sido publicadas en medios especializados. Incluso algunas de ellas han recibido diferentes galardones.


Las fotografías de la exposición recogen imágenes de aves tan emblemáticas como el águila pescadora, el Guirre o el halcón Eleanora, los cuales se pueden ver en diferentes actividades cotidianas, como la caza o el cortejo. Tanto el libro como la exposición resumen quince años de intenso trabajo de estos fotógrafos especializados en aves.
La exposición tiene una importante meta


Los fotógrafos han declarado que al publicar este libro y realizar esta exposición su intención es llamar la atención sobre estas aves y concienciar a la gente sobre la gran importancia de luchar por la conservación de las mismas.


Ambos fotógrafos están muy implicados con las aves y con la naturaleza canaria en general y están convencidos de que la mejor manera de conseguir que las nuevas generaciones luchen por la conservación de las aves y la naturaleza es dándoles a conocer desde muy jóvenes todos los secretos que encierran.


Son muchos los defensores de las aves que están de acuerdo con esta teoría y que creen que la divulgación es la mejor forma de conseguir que todo el mundo, desde autoridades hasta población en general, se implique en la defensa de las aves rapaces y del medio ambiente en general.


Ese es también uno de los objetivos de este blog, que trata de dejar su granito de arena para dar a conocer a las diferentes aves rapaces, las actividades que se realizan en torno a ellas y también los problemas a los que estos animales se están enfrentando día a día y que han llevado a muchas de ellas al riesgo de extinción.


Las rapaces, una alternativa eficaz a los venenos químicos

Hay ciertas plagas que perjudican gravemente a la agricultura, como es el caso de los topillos. Con la llegada de la primavera, estos roedores comienzan a surgir de todos los rincones y las crías empiezan a luchar por su supervivencia devorando todo lo que encuentran a su paso.


Cuando hay plantaciones, los topillos acuden a comerse raíces y demás. Para evitarlo, los agricultores acaban poniendo venenos químicos los cuales no solo atacan a los topillos, sino que también pueden causar la muerte a otros animales domésticos como perros o gatos o incluso pueden acabar contaminando la tierra.


La alternativa a estos venenos químicos la ofrece la naturaleza, ya que los topillos son el alimento favorito de muchas aves rapaces, las cuales ayudan a mantener el equilibrio controlando esta plaga de roedores.


Una solución cada vez más popular


Una de las formas de conseguir que las aves rapaces aniden en las zonas en las que se quiere rebajar el alto número de topillos es colocando nidos que puedan usar y que les resulten atractivos para quedarse. Son, sin duda, un estupendo reclamo.


En otros lugares, lo que se hace además de colocar los nidos es soltar a aves para que los ocupen y de esta manera se asienten en la zona, colaborando sin saberlo con los agricultores que tienen allí sus cultivos.


Las aves rapaces para las cuales se colocan estos nidos no perjudican en nada a estos agricultores, ya que se alimentan exclusivamente de los pequeños topillos y otros roedores pequeños, sin dañas en ningún caso la cosecha ni amenazar a otros animales como cabras o ovejas.


Protección de las aves rapaces


La naturaleza demuestra de este modo que ella sola es capaz de mantener el equilibrio, el cual se rompe en la gran mayoría de los casos debido a la acción del hombre. El hombre es el culpable de que en muchas áreas de la península hayan desaparecido las pequeñas aves rapaces que en otras épocas las habitaban.


De esta forma se convierten, involuntariamente y de manera indirecta, en los responsables de las plagas de topillo de las cuales ahora necesitan defenderse. Al carecer de sus depredadores naturales, los topillos se reproducen con gran rapidez y se convierten en un serio problema.


Esto debería de darnos una idea de que proteger y cuidar a las aves rapaces no es solo un favor que les hacemos a ellas, sino también a nosotros mismos.

Un curioso experimento con aves rapaces (II)

La gente que contemplaba a las aves rapaces a través de las cámaras comenzó a implicarse cada vez más con ellas. Entre las aves rapaces es común que un huevo rompa antes que el resto y que el pollito que sale actúe contra el resto de los huevos a fin de asegurarse los recursos.


También ocurre con relativa frecuencia que una madre se vuelva violenta con sus polluelos y se niegue a alimentarlos e incluso los devore. En ocasiones, esto puede ser debido a que ve que es imposible darles de comer por escasez de alimentos, pero otras veces actúa sin una explicación racional a nuestros ojos.


Ante estas actitudes la gente comenzó a pedir primero y a exigir después actuaciones por parte de los responsables de los nidos argumentando que desde el momento en que se ponía una cámara y se conocía lo que estaba sucediendo era su obligación intervenir.


Algunas personas llegaron al terreno personal, enviando mails con insultos a los responsables en los que los calificaban de malas personas o de gente sin corazón, llegando a decir que eran lo peor del ser humano.


En una ocasión y vencido por la presión, uno de los responsables de un nido cedió y alimentó a unos polluelos que se morían de hambre. Acto seguido desconectó la cámara para evitar que siguieran las presiones.


Curiosamente, al hacer esto, los espectadores que seguían con tanta atención dicho nido comenzaron a fijarse en otros y no fueron demasiados los que se interesaron por la suerte de los polluelos una vez que la cámara dejó de transmitir.


Tras unas imágenes en las que se veía como un águila alimentaba a sus pequeños con un gatito que había cazado, las iras de los espectadores se desataron y se optó por desconectar muchas de esas cámaras.


En otros casos, se incluyeron mensajes en los que se explicaba que podrían verse escenas de gran crueldad si se optaba por seguir en directo lo que sucedía en el nido. Incluso dejaron de poner nombres a los pájaros para evitar que se estableciera un vínculo emocional demasiado fuerte.


Los científicos continúan afirmando que no se debe de actuar en lo que sucede en la naturaleza, que ellos solo actúan cuando es la mano del hombre la que causa los problemas. En este caso, opinan, no se trata de un problema de la naturaleza, sino de la manera en la que entienden la naturaleza algunas personas.


En cualquier caso, un tema que invita a reflexionar.

Un curioso experimento con aves rapaces (I)

En los EEUU se llevó a cabo un curioso experimento con diversas aves rapaces entre las que había águilas calvas. Se trataba de intentar dar a conocer a la gente cómo era la vida de estos pájaros y para ello se retransmitió públicamente lo que las cámaras de vigilancia que había colocadas en los nidos estaban recogiendo.


En un principio la iniciativa tuvo una buena acogida, la gente estaba encantada con la posibilidad de poder ver en vivo y en directo acontecimientos tan emocionantes como la eclosión de los huevos o ver como los padres alimentaban a sus polluelos.


Pero la vida real no es tan idílica como se muestra en algunos reportajes de televisión, previamente edulcorados para que la gente los digiera mejor. Al estar retransmitiendo las veinticuatro horas, las cámaras enseñaban todo lo que ocurría, fuera esto bueno o mano.


Y pronto comenzaron a ocurrir cosas muy comunes en la naturaleza, pero a que ojos del espectador eran pequeñas tragedias e incluso grandes dramas. En algunos casos, los polluelos no podían ser correctamente alimentados por sus padres que no encontraban suficiente comida para atenderlos.


Esto empezó a desatar protestas de algunos seguidores de las cámaras que reclamaban que se debía de actuar y dar comida a las aves. La respuesta fue que no podían intervenir en la vida de aves salvajes y que lo que estaba ocurriendo era parte del proceso de selección natural en el cual no debía de actuar la mano del hombre.


Estas explicaciones no sirvieron a algunas personas que incluso se acercaron a tirar carne a los nidos y que tuvieron que ser frenados con la amenaza de multas por dar de comer a especies salvajes, algo penado por la ley del estado en el que se encontraba el nido.


Incluso algunos científicos responsables del proyecto tuvieron que salir para explicar a la gente que lo que estaban viendo no era ninguna película y que la naturaleza tenía un lado cruel que, compararon, era más similar a Juego de Tronos que a cualquier película de Disney.


Pero lo peor estaba todavía por llegar, ya que tal y como advertían, la naturaleza puede ser realmente cruel si se juzga desde el punto de vista de una persona que vive en una ciudad y que no tienen la capacidad de entender las normas por las que se rige la vida salvaje.

Aves rapaces y equilibrio ecológico

No hacen falta demasiadas razones para preocuparse cuando una especie se muestra en riesgo de desaparecer o desaparece. Pero es importante darse cuenta de que en la naturaleza todo está en un equilibrio frágil y que si alguna de las piezas que componen dicho equilibrio falla, todo falla en su estructura.


En el caso de las aves rapaces hay que destacar que se encuentran en lo alto de la cadena alimenticia. La mayoría de ellas se alimentan de animales pequeños, como roedores. Si por cualquier causa el número de aves rapaces desciende, es fácil imaginar que aumentará el número de estos roedores.


Al desaparecer o reducirse uno de sus depredadores principales, ratones, topillos o conejos pueden aumentar desmesuradamente. Al no controlarse su población y dado que se reproducen con rapidez, pueden convertirse fácilmente en plagas en algunas zonas.


Esto no solo es un problema para el medioambiente, ya que va a sufrir un fuerte desequilibrio, también puede serlo para los pueblos cercanos que se dediquen a la agricultura.
Si aumenta el número de roedores de una zona de manera descontrolada, pronto no tendrán suficiente comida y tendrán que buscarla allá donde hay más abundancia: en los terrenos cultivados. No es difícil ver que esto se convertirá más pronto que tarde en un serio problema para las personas que trabajan las tierras.


Aves rapaces, medidores ecológicos


Otro de los puntos importantes de las aves rapaces en ecología es que pueden ser utilizadas como medidores ecológicos. Por desgracia, las aves rapaces son muy sensibles a los cambios que hay en el ambiente y se ven rápidamente afectadas por muchos agentes contaminantes.


Si se utilizan pesticidas no permitidos o en demasiada abundancia, estos los comerán los roedores y las aves comerán a los roedores que los han consumido sufriendo a su vez los efectos tóxicos de estos productos.


Eliminadores de residuos


Algunas aves rapaces, como los buitres, no cazan sino que se alimentan de carroña. Esto es sumamente importante ya que ayudan a que desaparezcan los cuerpos de los animales muertos.


Actualmente, en algunos lugares se ha permitido que los ganaderos dejen parte de sus reses muertas en los campos para que se alimenten estas aves, ya que al incinerar a los animales muertos se quedaban sin alimento causando un serio problema ya que en algunos casos llegaron a atacar a pequeños animales debido a la falta de alimento.

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