¿Tienen las rapaces buen oído?

Lógicamente no vamos a tratar de descubrir aquí si a las aves rapaces les gusta la buena música o son más de radio fórmula, sino tratar de poner un poco de luz sobre si se trata de animales con un buen oído desarrollado para la caza o si por el contrario su ventaja se basa en la vista y en la velocidad.
Para comenzar de manera sincera debemos de dejar claro que no hay demasiados estudios sobre la capacidad auditiva de las aves, aunque se sospecha que por lo general las rapaces oyen sonidos en rangos muy similares a los que escuchamos los humanos. La principal diferencia vendría en su capacidad para identificar sonidos de corta duración, que les permite reconocer, por ejemplo, el piar de sus polluelos.


Búhos y lechuzas, posibles excepciones
Aunque no hay estudios que puedan asegurar totalmente esta afirmación, se cree que los búhos y las lechuzas podrían tener un oído mucho más desarrollado que el de otras rapaces, principalmente gracias a la forma de sus cabezas y a la manera en la que están situadas las plumas que rodean a los oídos.
Lo que se sabe a ciencia cierta es que poseen un oído fino, como mínimo algo superior a otras aves diurnas, lo que es una gran ventaja para los animales que cazan durante la noche, cuándo es mucho más fácil para sus presas potenciales ocultarse entre la maleza.
Esta teoría se vería confirmada por la manera en la que cazan búhos y lechuzas, con vuelos cortos sobre vegetación densa, pues tener una alta capacidad de audición podría ser una de las causas por las que son tan efectivos, no solo por su gran visión.
La adaptación de las especies
Otra de las pruebas que sustenta la teoría de que el oído podría ser de gran ayuda y no solo una ligera ventaja para la caza en algunos tipos de aves rapaces, la encontramos al descubrir que algunos pequeños pájaros que son a menudo presa de estas especies han variado ligeramente sus cantos.
Se sospecha que esto podría ser una curiosa estrategia evolutiva a fin de que confundir a sus depredadores que podrían no identificar correctamente sus trinos y por tanto desorientarse a la hora de cazarlos.
Para muchos expertos esto demuestra hasta qué punto la audición podría ser importante en las aves rapaces, sobre las que todavía nos quedan muchas cosas que conocer e investigar.


Ojo de halcón

Tener ojo de halcón es sinónimo de tener muy buena vista, pero ¿por qué se ha escogido a esta ave como paradigma de la buena visión? Vamos a conocer un poco más sobre el ojo, o la vista, del halcón.
Los halcones, según la especie, ven entre dos y cuatro veces mejor que el ser humano y son los animales con una mayor capacidad de resolución en la parte central de la imagen. Esto les permite ver con una gran nitidez a distancias a las que el hombre apenas podría diferenciar si está viendo un conejo o una piedra.
Esto es posible gracias a que cuando la luz atraviesa la parte vítrea del ojo hacia la retina, esta tiene una cierta capacidad de refracción, es decir, actúa como una pequeña lente de aumento, permitiéndoles ver las imágenes casi una vez y media más grandes de lo normal. Además, las pupilas permiten un mayor paso de luz, lo que garantiza un mejor contraste. Estamos pues ante un ojo casi perfecto diseñado específicamente para cazar.


Halcones contra águilas
Aunque la comparación va a depender de la especie hay que comenzar por afirmar que el águila tiene también una visión muy evolucionada, en cierto modo similar a la del halcón. Sin embargo, en algunos aspectos, este último la supera al menos si dejamos que las diferentes especies compitan entre sí. Vamos a ver un ejemplo:
Un águila dorada puede distinguir a una liebre a tres kilómetros de distancia aproximadamente si las condiciones son buenas, pero un halcón peregrino puede llegar a divisar una paloma que vuela a siete kilómetros o incluso distancias superiores.
Esto nos da una idea delo increíbles que pueden ser las aves rapaces y de lo dotadas que están por la naturaleza para cazar a grandes distancias ya sea presas en el aire o sobre la tierra.
Un superhéroe de moda
Ojo de halcón es también el nombre de un superhéroe de Marvel conocido en los últimos años por formar parte de Los Vengadores. Se trata de un arquero con una increíble destreza con el arco, capaz de alcanzar objetivos muy distantes con una gran precisión y cuyo nombre hace referencia a su vista certera.
Este personaje tiene muchos fans en diferentes países y es uno de los responsables del resurgir de la moda del arco como deporte de tiro entre muchos jóvenes, que quieren emular la impecable puntería de su héroe.


La hipnótica mirada del búho

La mirada de los búhos está considerada como una de las más hipnóticas de todos los animales. Si un búho te mira, la sensación es que te clava los ojos como si te atravesara y pudiera leer tu interior, lo que a algunos les parece algo mágico y a otros los incomoda. Su forma de mirar y el hecho de ser aves nocturnas ha sido motivo de que asociaran con los brujos y con ciertas prácticas de esoterismo.
Pero el único misterio que se oculta detrás de la mirada del búho es que, al igual que la mayoría de las aves, sus ojos son fijos y no se mueven en la órbita tal como sucede con los nuestros. El gran tamaño de sus globos oculares y el tenerlos situados tan cerca en la zona de la cara, hace que este hecho destaque mucho más.
Por cierto, a modo de curiosidad se puede señalar que otro de los rasgos que han hecho que se considere al búho un animal relacionado con lo sobrenatural es que en ocasiones es capaz de dejar un halo fluorescente tras de sí al volar. Pero tampoco esto tiene un gran misterio, ya que se debe a los hongos que a menudo nacen en los agujeros que estas aves suelen utilizar como nido. Sus plumas se impregnan de ellos y al alzar el vuelo se desprenden creando este curioso fenómeno.


El búho y su visión

El tener los ojos fijos es lo que también causa el característico movimiento de cabeza de estos pájaros, la cual puede rotar 270 grados. Curiosamente ven la luz ultravioleta, pero todos los estudios que se han realizado señalan que no pueden distinguir los colores.
Aunque de lejos tienen una vista impecable, a corta distancia son hipermétropes. No obstante, este animal se guía principalmente por el oído, su principal herramienta para saber si se acerca un peligro o una posible presa. Esto les ofrece la ventaja de poder permanecer inmóviles hasta el último momento, siendo mucho más sigilosos. Solamente una vez que saben fijo que algo se acerca, girarán su cuello para comprobar que tal y como esperan se trata de una presa que pueden capturar.
Y es un método efectivo, ya que en una sola noche un búho puede cazar hasta doce ratones e incluso alguna rata de mayor tamaño. Esto hace que sean unos buenos compañeros para los agricultores, que ven como estas aves limpian los campos de roedores molestos.

Refugio de rapaces de Montejo de la Vega

En enero de este año se cumplieron cuarenta años de la puesta en marcha del refugio de rapaces de Montejo de la Vega, gestionado por WWF España desde su inicio. Fue a finales de 1974 cuando el vicepresidente de WWF, el famoso Félix Rodríguez de la Fuente, firmaba el convenio de colaboración con Montejo de la Vega.
En enero del año siguiente, el refugio inició su marcha y hoy está considerado uno de los santuarios de aves rapaces más importantes de Europa.
En este refugio es el lugar de cría para especies como el alimoche común, el águila real, el halcón peregrino, el búho real, el cernícalo vulgar y la culebrera europea. Pero sobre todo es el hogar del buitre leonado, con más de mil ejemplares en la zona.
Evidentemente, aunque aquí nos interesan las aves rapaces, en este refugio natural también se pueden encontrar numerosas especies de animales que viven bajo la protección de diversos decretos y leyes. Todo esto gracias a la gran variedad de microclimas de la zona, en la que podemos encontrar encinares sabinares, páramos, estepas, boque galería y quejigares entre otros.

Lugar de estudio y de concienciación

El refugio de rapaces de Montejo de la Vega no solo es un espacio para que los animales puedan vivir resguardados y fuera de peligro, sino que también es terreno para numerosos estudios y trabajos encaminados a la protección de diversas especies, entre las que no solo se encuentran aves.
Otra de las labores fundamentales de este refugio radica en la concienciación de las nuevas generaciones en la necesidad de respetar el entorno natural, basada en el conocimiento del medio. Para ello, todos los veranos se celebran diferentes campamentos en los que niños de diferentes edades acuden a conocer de primera mano la naturaleza y la gran variedad de especies que tenemos en nuestro país.
Desde 2005, el refugio de rapaces forma parte del Parque Natural de las Hoces del Río Riaza, y WWF colabora realizando tareas de vigilancia y seguimiento de algunas de las especies, así como labores de gestión.
Una de las principales labores que se han llevado a cabo a lo largo de estas cuatro décadas en lo que se refiere a las aves rapaces, es la del comedero permanente, que ha permitido que las aves carroñeras tengan acceso a comida de manera segura y permanente, garantizando así su supervivencia y que puedan criar.

Guía de aves rapaces en la Península Ibérica

En la Península Ibérica tenemos el privilegio de contar todavía con un buen número de especies de aves rapaces. Actualmente están catalogadas 26 especies diferentes, aunque algunas de ellas están en peligro de extinción y desde diversas asociaciones se está luchando por su conservación.
Creemos que aunque cada vez es mayor la concienciación por parte de las autoridades en estos temas, todavía queda un largo camino por recorrer para proteger a nuestra fauna en general y en particular a las aves rapaces, que debido al avance de la civilización se van poco a poco quedando sin sus espacios naturales para anidar y para la caza

¿Qué especies quedan actualmente en España?

Buitres
Podemos encontrar cuatro especies diferentes de buitres: buitre leonado, buitre negro, quebrantahuesos y alimoche común. Estos animales se están viendo particularmente afectados por las leyes que impiden dejar los cadáveres de los animales en el bosque, tal como se hacía antaño.
Esta prohibición, debida a temas sanitarios, ha hecho que los buitres hayan tenido que buscar alimento más cerca de las poblaciones, llegando a entrar en conflicto con ganaderos que los acusan de haber atacado a ovejas vivas.
Águilas
Los cielos de la península todavía están surcados por hasta seis especies diferentes de esa impresionante ave rapaz: águila real, águila imperial ibérica, águila perdicera, águila culebrera, águila calzada y águila pescadora.
Ratoneros y similares
Encontramos dos aves rapaces en esta categoría, por un lado el ratonero común y por otro el halcón abejero.
Milanos
Por nuestros bosques todavía cazan dos especies de milanos, el milano real y el milano negro.
Aguiluchos
Hay tres especies de aguilucho en nuestro territorio: aguilucho lagunero, aguilucho cenizo y aguilucho pálido.
Accipitridos
En esta categoría contamos con dos especies muy conocidas y populares, el azor y el gavilán.
Halcones y cernícalos
Podemos contar seis especies de halcones y cernícalos en nuestro país: el cernícalo vulgar, el cernícalo primilla, el esmerejón, el alcotán, el halcón de Eleonor y el halcón peregrino.

Otras especies


Contamos además con el elanio azul y con dos especies que si bien no habitan la península si el territorio español, concretamente las Islas Canarias. Se trata del alimoche canario y del halcón tagorte. El primero de ellos es similar al alimoche común mientras que el segundo está claramente relacionado con el halcón peregrino.
No obstante, y debido al aislamiento geográfico de las Islas Canarias, ambas especies han evolucionado con sus características particulares y se consideran a todos los efectos independientes, a pesar de su relación.

Rapaces en las ciudades

Es evidente que las grandes ciudades no son el entorno ideal para encontrarse con aves rapaces, cuyo hábitat suelen ser los bosques o los acantilados. Sin embargo, estos pájaros no han tenido en muchos casos más remedio que adaptarse a la vida urbana, al ver como los espacios en los que habían vivido desde hacía muchos siglos se han visto cubiertos de asfalto y de altos edificios. Un nuevo bosque, con unas características muy especiales, a las que algunas aves rapaces han tratado de habituarse.


Un ejemplo lo tenemos en los búhos y lechuzas. Se han asociado desde siempre a las casas abandonadas, incluso a los desvanes con poco tránsito de algunas casas en las que continúan viviendo familias. Algunas personas incluso favorecen esto preparando el tejado de su casa para que puedan entrar estas aves que son para muchos un sinónimo de sabiduría y de buena suerte.
Es cierto que donde haya búhos o lechuzas no suele haber roedores, ya que limpian completamente el espacio de ellos y su ulular es incluso agradable para muchos, a los que no les molesta escucharlo durante la noche. En otros casos, por desgracia, estos pájaros son cazados precisamente por sus hábitos nocturnos, llegando incluso a destruir sus nidos en plena época de cría.
Adaptarse o morir
Dentro de la familia de los búhos también destacan los autillos, que suelen habitar en los parques en los que hay una zona arbolada. Durante el día permanecen ocultos, y aprovechando las sombras nocturnas salen a cazar.
Los halcones peregrinos también se han adaptado a la vida en algunas ciudades aprovechando las cornisas más altas para poner sus nidos. Su presa favorita son las palomas, motivo por el que incluso se han utilizado estas aves para controlar las grandes poblaciones de estos pájaros que pueden llegar a ser molestas en una ciudad.
En diferentes ciudades de América, como Buenos Aires, se ha observado como algunas especies de águilas también se han adaptado a la vida en la ciudad, atraídas por el gran número de palomas que ahí habitan. Como ocurre con los halcones en España, suelen ser bien recibidas ya que ayudan a controlar lo que puede llegar a ser una gran plaga que afecta incluso a la integridad de las fachadas de los edificios históricos.
Incluso algunas aves han llegado a variar su dieta, ya que tradicionalmente se alimentaban de roedores, pero dada la abundancia de la nueva presa en el entorno de la ciudad, han modificado sus costumbres atraídos por la comida fácil.

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